viernes, 27 de julio de 2007

Carta dirigida al mundo peregrino.

Querido amigo, hoy he recibido una sorpresa inesperada,
El poder llego inadvertido,
Y de la deshonra decidió darme una inmerecida lección.

He visto que la virtud es el alimento que expande los imperios,
Y que es el vicio y los excesos quienes lo sustentan,
Y son los príncipes sus cómplices

Desde la sombra de los desdichados la virtud entra en los ojos de los ciegos,
Mientras el vicio ciega a la muchedumbre,
Y por siempre amigo mío he visto aplazada tu esperado arribo

Hoy escribo desde algún lugar del continuo,
Para preparar tu venida,
Esperando encontrar en el alimento de la virtud,
La materia que continuamente corroe los pilares del absurdo,
El mundo hoy es igual,
Pero ya es hora de que empiece a ser el mismo.

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