Ahora detengámonos en otra característica fundamental de estos espacios de socialización: el poder de agencia de los individuos. Otro lugar común es pensar que los individuos solamente tienen poder de agencia sobre sus circunstancias a través de la acción; así los sujetos como portadores de la individualidad sólo se pueden apropiar de tal, en cuanto se apropian de la acción. Sin embargo, una de las características desapercibidas por los discursos académicos es el poder de agencia de la de la no acción. Repasemos un poco a Derrida con Giddens, una característica fundamental del ser humano esta en su potencialidad, dada por la capacidad de lenguaje; es decir siempre que hallan dos sujetos siempre es posible construir comunidad, relación mediada siempre por la creación de lenguajes. Ahora detengámonos en la relación entre los sujetos sociales, y ya que dad la posibilidad infinita de establecer distintos tipos de relaciones sociales y de poder, dada esa capacidad indefinida de crear distinto tipos de discursos, las posibilidades de acción también se ven potencializadas y por lo tanto multiplicadas, razón por la cual la acción social es la protagonista de las estructuras. Ahora, dada esa complejidad a la hora de escoger rumbos de acción las instituciones sociales juegan un papel fundamental, ya que las reglas de juego siempre están en la dinámica de listar esas alternativas a unas cuantas legítimamente aceptadas como correctas. Ahora, descubramos la naturaleza subversiva de la no acción, como ya hemos dicho la permisividad de los espacios de socialización depende de su naturaleza restrictiva, en este sentido podemos asegurar que entre más coercitiva y menos espacio creativo tenga un individuo en unos de estos espacios, estos posibilitan la acción de los agentes sociales, moldeando inclusive su voluntad. Sin embargo si tenemos en cuenta aquellas instituciones o espacios sociales, restrictivos, coercitivos, prohibitivos, y obligantes, encontraremos con facilidad que el número de alternativas en el curso de acción un individuo queda reducido a dos: lo que la institución quiere obligar o no hacer nada. Esta sencilla formula le devuelve a los individuos todo el poder de agencia sobre las circunstancias de su vida cotidiana, en este sentido es que podemos afirmas que el poder de agencia de un individuo no depende de la acción social sino de la no acción.
domingo, 18 de febrero de 2007
sábado, 17 de febrero de 2007
La caída de un sueño desconocido
Cuando nuestro peor enemigo es alimentado desde adentro, cuando la imposibilidad de lo que se quiere se une al miedo y al dolor, cuando el objeto de nuestro deseo se rehúsa a nosotros mismos, y cuando la ayuda que esperamos nunca llega, abandonándonos a nuestra detestable realidad. Esto, sea lo que sea, esta dedicado a lo indedicable, a una flor cercana pero siempre lejos.
La caída de un sueño desconocido
Cápitulo I Era de Cambios
Hoy como en los últimos días despierto en mi modesto apartamento ubicado en el centro de la ciudad. Una ciudad que es familiar, pero como en cada uno de sus rincones hay siempre algo nuevo es siempre desconocida. Odio este sentimiento por la mañana y mucho más ahora, ese sentimiento fastidioso de tener que levantarse si una razón aparente, sin nada de verdadero valor que esperar, en una cascada impresionante de ideas que parece llover sobre mi pobre e inconsciente existencia; obligaciones, deseos, y cosas sin importancia me reciben cada día. Sin embargo, últimamente esa sensación de insatisfacción ante la vida, ante mi propia vida, parece apoderar toda mi atención.
Es curioso pero cuando vi por primera vez mi apartamento ubicado en el piso 22 llenó mis ojos de miles de imágenes con un futuro prometedor, de hecho pensé que en ese hermoso y viejo lugar había encontrado mi alma gemela, lo que es en verdad curioso es que de hecho la había encontrado. Ahora, mi mirada perdida y consumada sólo podía ver en este lugar, un viejo apartamento de un piso 22 sucio, desordenado, abandonado; tal vez por eso sólo podía encontrar algo de sosiego conmigo mismo durante las largas horas de soledad que compartía con aquel lugar.
Hasta hace poco mi trabajo había consumado mi vida, hasta el momento que ya no quedaba mucho que consumir. De hecho nunca entendí muy bien mi trabajo. Trabajaba en una importante empresa encargada en la importación y exportación de toda clase de bienes superfluos, era especialista en investigar toda clase de modas para después invertir en la compra de artículos que luego eran sobre valorados por sus compradores finales. Tenía una pequeña oficina en un lujoso edificio de la ciudad, mi oficio durante mucho tiempo había sido el buscar oficios, sin contrato ni un cargo fijo, me limitaba a hacer toda clase de trabajos, desde administrar y dirigir la empresa consiguiendo importantes contratos en tiempos de tranquilidad, hasta realizar toda clase de trabajos manuales como lavar platos, limpiar pisos o coser botones en temporadas de prosperidad.
Como cada vez tenía más trabajo, la oficina se volvía un lugar mucho más pequeño, hasta convertirse en un miserable de individualidad que no resistía la menor presencia sin que se trastornara. Cuando llego el tiempo donde olvidaba fácilmente mi oficio diario descubrí que había llegado el fin de mis obligaciones laborales, y debía volver al único lugar donde mi tranquilidad podía volver junto a mis ideas, el viejo apartamento del piso 22. sin embargo, esta decisión fue torpemente suspendida por el cariño que profesaba la empresa hacía el viejo, como solían llamar al dueño de la compañía, y mi obstinado voluntarismo que me hacía persistir en lo que ahora en este instante fue un error, contagiarme de ese espíritu empalagoso de la oficina, esperando atener alguna retribución personal.
Recuerdo el día en que finalmente había decidido renunciar ya mi importante y desapercibido cargo; era un viernes en el cual me habían encargado limpiar el último piso del edificio, después de asegurar el contrato con unos japoneses interesados en comprar miles de escarabajos que crecen en el estiércol nacional. Justo cuando terminaba de limpiar y ordenar el piso entro el señor García avisándome que requerían de mi permanencia en la sala de labores manuales después de la hora de salida, requerían que limpiara todas las armas de dotación de los guardias de todo rastro de pólvora, entre imágenes de muerte y destrucción, las armas y el detestable olor a la pólvora encontré en aquel lugar algo indeseable y despreciable. había visto la imagen de un joven que siempre solía ver los lunes reflejada en uno de los ventanales, entregando su vida a un propósito sin causa, veía una vida perdida en vagas promesas y en múltiples divagaciones; entonces, me sentí plenamente identificado, y decidí irme y no volver nunca jamás a aquel lugar.
viernes, 9 de febrero de 2007
El engaño
Caminando, agitado, agotado y confundido; la voz del dolor, de lo inevitable, y de la imposibilidad no cesaban una y otra vez en mi pensamiento. No podía soportar la idea de ser engañado, no de esta forma. Uno a uno mis pasos van tomando un compás acelerado y frenético, la fatal decisión ya ha sido tomada, no hay otra forma en la que mi golpeada y marchita dignidad pueda recuperarse un poco.
De la nada mil imágenes empiezan a bombardear el resto de mi razón, no puedo más. Entonces, me siento sobre el frió pavimento, y una a una, las lagrimas acarician mi rostro, mis manos, mi cuerpo, como reminiscencia de las caricias que quise recibir. De pronto esa voz vuelve a aparecer; incesante, irritante… convierte me tristeza en un dolor profundo, siento que atraviesa mi cuerpo desde mi pecho hasta la parte baja de mi abdomen, me incorporo sobre mi despreciado orgullo, y decido continuar a mi inevitable cita.
Ahora no puedo dejar de ver sus ojos, eso hermosos ojos. Debí advertirlo desde el principio, quise hacer las cosas bien, pero todo fue inevitable. Lastimosamente mi inocencia, estupidez, o simplemente mi deseo contenido permitieron que cayera en la trampa. ¡Oh dios¡ esos ojos, me transportan a tantos sueños. Sin embargo, cuando me detengo a pensar en las cosas que habían empezado a nacer en mí, en todas aquellas que me hacían creer una persona diferente, mejor; de la nada viene lo que había visto la noche anterior y ya sin fuerza alguna soy transportado como un ser sin cuerpo hacía su puerta.
Ahora cerca de su casa una luz parece venir hacía mi mente. No sé exactamente cómo, pero empiezan a destaparse voces, imágenes, sentimientos. Entonces, me empiezo a percatar del engaño con más claridad, y finalmente me doy cuenta de lo que, el hasta ahora ausente, sentido común me había ocultado, el engaño había sido tejido desde hace mucho tiempo por mi propio corazón, era la venganza de mi deseo contenido, como protesta a mis absurdas decisiones.
Mientras avanzo hacia la puerta la veo en la sala de su casa, parece que ella no se percata de mi presencia, permanece pensativa, y creo que nunca me había percatado en realidad de su belleza, no la de su carne, sino la de ella, la esa aura que parecía reposar sobre ella, capaz de hacerte llevar fácilmente a la demencia; parece estar especialmente feliz. En mi pensamiento no hay deseo alguno a parte de querer saber la razón de su felicidad. Entonces, me doy cuenta del final del engaño, de mi propia treta, esta cita fatal había sido reservada para mí misma, ahora el objeto de mi cariño, de mi pasión, de mi amor, era la única que podía salvarme.
Me detengo en su puerta, espero un momento, y decido acabar todo de una vez por todo, pero no podía ser en ese lugar, entonces decido contar hasta diez para irme de ese lugar. uno, abre por favor, dos, te necesito, tres, no sé nunca supe ni siquiera que pensabas de mi, cuatro, demuéstrame que puedes sentir todo lo que me ha pasado, cinco, que caso tiene ni siquiera sabes lo que en verdad siento por ti, seis, ahora creo que estaba enamorado de ti desde que te vi, siete, este dolor me esta consumiendo, ocho, por favor abre esa puerta, no me importa si es coincidencia tendría otra oportunidad, nueve, adiós diosa del reinote mi inframundo, diez…
viernes, 2 de febrero de 2007
de la originalidad y la novedad IV
Ahora detengámonos en tres características fundamentales de estos espacios de socialización, pueden ser profundizados en Giddens; el primero es que posee una naturaleza doble que nos ayuda a dar forma y contenido a la totalidad de nuestras acciones; esto significa que sólo cuando interiorizamos las reglas de juego de muchos de estos campos de acción, en hábitos cotidianos podemos simplificar nuestras decisiones y nuestras preocupaciones; vamos de nuevo con nuestro el zapatero, si tenemos en cuenta el rico campo del diseño, enredemos fácilmente que la posibilidad de innovación de nuestro amigo es infinita, no solo en cuanto a la forma como tal sino en materiales, accesorios, colores, etc. Por lo tanto las reglas de estilo de su época van a limitar esas posibilidades a unas cuantas, de las cuales unas son mas validas que otras, a la hora de que su labor se reconocida dentro del campo de la zapatería, así su labor es supremamente influenciada por su espacio de socialización. la segunda parte de esta naturaleza es la capacidad de los agentes individuales y colectivos para transformar, crear o sustituir las reglas de juego, los valores o los espacios mismos de interacción social; ahora, veamos ahora al conjunto de los zapateros, fácilmente nos percataremos que dentro de este gremio hay algunas personas con reputación y cuyas ideas son fácilmente aceptadas por todos los demás, Bourdeau ha llamado a este tipo de agentes dentro de cada campo como dominantes, así mismo cada nuevo jugador dentro de cada campo tratara de imponer estrategias para alcanzar un grado similar de reputación, entonces algunos de los nuevos jugadores propondrán ideas alternativas o incluso contrarias a las de los dominantes, Bourdeau los ha llamado los subversivos. Este juego se caracteriza por que las distintas estrategias entre distintos grupos con lleva a un proceso de conservatización de los discursos, ideas y valores de cada comunidad; este proceso no necesariamente es racional, funcional o progresivo, y no necesariamente hay dos grupos enfrentados en cada campo. Por el contrario, hay casos donde la hegemonía de un grupo es total en su campo, o donde dicha hegemonía es difusa. Entre mas se diferencien grupos dentro de cada campo, y la hegemonía es débil, la probabilidad de que un campo desaparezca o se divida es mayor, y viceversa; así podemos entender esta segunda parte, los agentes están constantemente transformando las estructuras bajo las cuales juegan.
continuara...
Apología a la flor del tejado.
El viento te arranco de los brazos de tu madre,
El susurro te sirvió de alimento,
Y el milagro te llevo donde nunca pudiste llegar.
Y, ahí completamente a la deriva
Tus débiles raíces encontraron la fuerza imposible.
Ahora en medio de la escasez, del hambre, y de la frustración
Miras a tu alrededor y contemplas a tu lado a los seres maravillosos
Sin darte cuenta te convertiste en maestra de la vida,
Sin darte cuenta la libertad de tu alrededor
Empezó a consumirte en deseo, y en rechazo.
Escapaste del mundo para estar por encima de él,
Ahora desapercibida tu belleza, eres lo único en verdad autentico,
Lo único real en medio de mi mundo, lo único hermoso,
Y aunque se que quieres volar como aquellas aves,
Tú y sólo tú le das el brillo a cada rayo del sol que entra por mi ventana,
El viento te trajo hasta mí para que conociera a tu lado
El dulce sabor de la felicidad, el sufrimiento de lo que se quiere,
Y el esfuerzo de lo que es en verdad autentico.
Aún cuando no lo sepas estoy aquí a tu lado,
Contemplando, sintiendo, entendiendo,
Sólo espero verte aquí, una vez mas…
Monologo obsesivo
Heme aquí estoy en el espejo, es la voz incesante que me recuerda el sufrimiento y el dolor, no puedo sino dejarme llevar por esos ojos oscuros que parecen examinarme, juzgarme, como si siempre hubiera hecho un juicio sobre mí, y estuviera apunto de declara la absurda sentencia. De la nada estoy aquí no entiendo que pasa, sensualidad, seducción, !tentación¡ de la nada miles de imágenes pasan por mis ojos, despojándome de cualquier muestra de sensatez, miles de corrientes atraviesan mi cuerpo; siento el engaño sobre mi mismo, la falsedad de las sensaciones. Y, de la nada el intruso vuelve, heme aquí estoy en el espejo.
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Ahora lo inaceptable se vuelve conocido, es la sensación de ver a ese antiguo conocido, ah ese pequeño hecho hombre, la ternura y la añoranza, el desespero, la cosas que nunca volverán; de pronto la ternura se vuelve desespero, el dolor se apodera de cada rincón de mi. De la nada ese extraño, heme aquí estoy en el espejo, las lagrimas en sus ojos a penas logran conmoverme.
Creo recordar a aquella persona, nunca la hubiera tolerado pero entre sus constantes quejidos, el pesar, la lastima nunca me permitieron haber lanzado el menor comentario en su contra. Sin embargo, la semilla del odio fue creciendo en mí, el desosiego y la inexistencia, sentimientos molestos. Hoy es el día, no puedo más, ese ser tan insignificante debe saber lo que siento, siento como cada músculo dentro de mí se esfuerza en explotar en furia. De la nada, heme aquí estoy en el espejo.
La grandeza, el sentimiento de autosuficiencia, en sus ojos se puede ver una gran estructura que ha sido construida para desaparecer, es el destino de los que han pretendido ser más grandes que el mundo donde habitan, es el mundo o ellos, nunca se sabe cuando pero el mundo termina absorbiéndolos hasta destruirlos completamente, como un recordatorio para todos aquellos seres ambiciosos. La paciencia se ha acabado, parece que la voz ha cesado y con ella todo.