Ahora detengámonos en otra característica fundamental de estos espacios de socialización: el poder de agencia de los individuos. Otro lugar común es pensar que los individuos solamente tienen poder de agencia sobre sus circunstancias a través de la acción; así los sujetos como portadores de la individualidad sólo se pueden apropiar de tal, en cuanto se apropian de la acción. Sin embargo, una de las características desapercibidas por los discursos académicos es el poder de agencia de la de la no acción. Repasemos un poco a Derrida con Giddens, una característica fundamental del ser humano esta en su potencialidad, dada por la capacidad de lenguaje; es decir siempre que hallan dos sujetos siempre es posible construir comunidad, relación mediada siempre por la creación de lenguajes. Ahora detengámonos en la relación entre los sujetos sociales, y ya que dad la posibilidad infinita de establecer distintos tipos de relaciones sociales y de poder, dada esa capacidad indefinida de crear distinto tipos de discursos, las posibilidades de acción también se ven potencializadas y por lo tanto multiplicadas, razón por la cual la acción social es la protagonista de las estructuras. Ahora, dada esa complejidad a la hora de escoger rumbos de acción las instituciones sociales juegan un papel fundamental, ya que las reglas de juego siempre están en la dinámica de listar esas alternativas a unas cuantas legítimamente aceptadas como correctas. Ahora, descubramos la naturaleza subversiva de la no acción, como ya hemos dicho la permisividad de los espacios de socialización depende de su naturaleza restrictiva, en este sentido podemos asegurar que entre más coercitiva y menos espacio creativo tenga un individuo en unos de estos espacios, estos posibilitan la acción de los agentes sociales, moldeando inclusive su voluntad. Sin embargo si tenemos en cuenta aquellas instituciones o espacios sociales, restrictivos, coercitivos, prohibitivos, y obligantes, encontraremos con facilidad que el número de alternativas en el curso de acción un individuo queda reducido a dos: lo que la institución quiere obligar o no hacer nada. Esta sencilla formula le devuelve a los individuos todo el poder de agencia sobre las circunstancias de su vida cotidiana, en este sentido es que podemos afirmas que el poder de agencia de un individuo no depende de la acción social sino de la no acción.
domingo, 18 de febrero de 2007
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