viernes, 2 de febrero de 2007

Monologo obsesivo

Heme aquí estoy en el espejo, es la voz incesante que me recuerda el sufrimiento y el dolor, no puedo sino dejarme llevar por esos ojos oscuros que parecen examinarme, juzgarme, como si siempre hubiera hecho un juicio sobre mí, y estuviera apunto de declara la absurda sentencia. De la nada estoy aquí no entiendo que pasa, sensualidad, seducción, !tentación¡ de la nada miles de imágenes pasan por mis ojos, despojándome de cualquier muestra de sensatez, miles de corrientes atraviesan mi cuerpo; siento el engaño sobre mi mismo, la falsedad de las sensaciones. Y, de la nada el intruso vuelve, heme aquí estoy en el espejo.

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Ahora lo inaceptable se vuelve conocido, es la sensación de ver a ese antiguo conocido, ah ese pequeño hecho hombre, la ternura y la añoranza, el desespero, la cosas que nunca volverán; de pronto la ternura se vuelve desespero, el dolor se apodera de cada rincón de mi. De la nada ese extraño, heme aquí estoy en el espejo, las lagrimas en sus ojos a penas logran conmoverme.

Creo recordar a aquella persona, nunca la hubiera tolerado pero entre sus constantes quejidos, el pesar, la lastima nunca me permitieron haber lanzado el menor comentario en su contra. Sin embargo, la semilla del odio fue creciendo en mí, el desosiego y la inexistencia, sentimientos molestos. Hoy es el día, no puedo más, ese ser tan insignificante debe saber lo que siento, siento como cada músculo dentro de mí se esfuerza en explotar en furia. De la nada, heme aquí estoy en el espejo.

La grandeza, el sentimiento de autosuficiencia, en sus ojos se puede ver una gran estructura que ha sido construida para desaparecer, es el destino de los que han pretendido ser más grandes que el mundo donde habitan, es el mundo o ellos, nunca se sabe cuando pero el mundo termina absorbiéndolos hasta destruirlos completamente, como un recordatorio para todos aquellos seres ambiciosos. La paciencia se ha acabado, parece que la voz ha cesado y con ella todo.

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