miércoles, 16 de mayo de 2007

Hoy he salido al anonimato.

Hoy salgo de mi casa, salgo de mi mente, salgo de mi vida. He decidido irrevocablemente salir al anonimato; no importa que tanto tiempo, sólo deseo perderme en medio de miradas inconclusas, sentimientos ambiguos, e ideas sin sentido.

Ya lo he pensado y deseo ser anónimo, no ser inocente, ni culpable, estar en la posición mas cómoda, negarlo todo, negarme a mi mismo, negarte. Salir a la calle y no ver, no escuchar, no existir.

Lo seguiré pensando y dejare mi nombre, dejare mi razón y toda emoción incomoda. Dejaré de buscarte, dejaré de buscarlos, o solamente dejaré de pensarte: futuro esquivo e irreal. Entraré como fantasma a todo cuerpo, y saldré como susurro de todo corazón, y no reconocerás mis huellas, hoy he salido como ser anónimo.

Hoy soy un ser anónimo, soy mi sueño y mi pesadilla, soy la luz tenue que alumbra las viejas calles del caminante, consumiéndose poco a poco.Ya no me verás jamás, estoy aquí y allá, sólo existo en tus recuerdos, sólo existo en tus sueños, sólo existo en tu pasado, sólo existo en tu futuro. No importa Hoy he salido al anonimato.

viernes, 11 de mayo de 2007

Hoy es uno de esos días

Hoy es uno de esos días,
Donde la esperanza suspira de agonía,
Donde la luz lastima mis ojos,
Donde la ausencia suavemente destruye mis entrañas

Hoy es uno de esos días,
Cuando todo pensamiento esta armado y destruye,
Cuando los anhelos no son mas que pequeñas burlas,
Cuando el camino parece no acabar.

Hoy es uno de esos días,
Donde todo parece oscuro y esquivo,
Cuando mis ojos gritan necesidad,
Donde el orgullo me destruye,
Cuando busco y no hay nadie.

Ojalá termine pronto,
La agonía desaparezca,
La luz no haga daño,
Los recuerdos ayuden,
Porque hoy es uno de esos días.

domingo, 6 de mayo de 2007

La caida de un sueño desconocido II

Una vez afuera, comprendí que con esta decisión había decidido dejar atrás no solo a mi trabajo sino también a una parte de mi mismo, una parte importante. Así que después de iniciar una serie de divagaciones reflexivas decidí para de pensar y refugiarme en el desorden y en el olvido que se sentía en el piso 22. Mientras caminaba por la calle veía tantas mujeres hermosas, cada una tan misteriosa, que pronto entendí que esta vez mi acostumbrada soledad no sería suficiente para darle un placebo a la represión que sentía mi mente, después de verme reflejado en la mediocridad. Sin embargo, hice caso omiso de las mujeres y de todo pensamiento furtivo, acelere el paso deseando llegar en el menor tiempo posible al piso 22. ¡OH Dios!, por fin estoy aquí pensé que no iba a llegar nunca. Fue lo que dije como un suspiro de descanso cuando entre. Mas mi mirada no podía creer lo que veía mis ojos; el apartamento era distinto, salía verificar el piso, y se trataba del viejo piso 22, entonces decidí revisar mis cosas, todas estaban ahí, pero al mismo tiempo ninguna, porque todas habían cambiado sin ninguna explicación aparente.

Al despertarme esa mañana no podía dejar de pensar en el cambio de mis posesiones, entonces me percaté que en el momento en que había observado al joven guardia algo en mí había cambiado. Trate de recordar en los momentos significativos de mi vida, para encontrar semejanza a la extrañeza que me oprimía, no dure mucho pensando cuando un rayo de una luz pálida toco mis ojos, entonces me vi con unos 13 años, era un concurso de oratoria, no se como había llegado hasta ahí, ni mucho menos como era uno de los participantes, pero si recuerdo la sensación de estar frente a ese auditorio entonces fue cuando sucedió. Mientras mis nervios cedían a la desesperación, el rostro de las personas, los colores, las vestiduras, todo a mí alrededor cambiaba. Desde ese día algo en mí había cambiado para siempre, ahora veía a quienes eran mis amigos y solo podía observar a unos extraños, eso me obligo a empezar de nuevo, nuevos amigos, nuevo deporte, nuevo amor, nueva vida. Una vez regrese de ese trance místico entendí que debía recoger lo poco que reconocía y debía marcharme de este el viejo piso 22; sin más reparos empaque una maleta con algunas ropas, y cruce la puerta para enfrentarme a ese nuevo, apasionante, extraño pero por ahora triste mundo.

Saliendo del viejo edificio me percate de la presencia de un viejo, lo extraño es que siempre había permanecido ahí durante años, pero ahora en realidad podía verlo; era un hombre de aproximadamente unos 75 años, de poco cabello, baja estatura, con una mirada triste y meditabunda, y un aire de sabiduría. No puedo dejar de pensar en cómo pudo permanecer desapercibido a mi alma. Permanecía en la cera de frente con actitud inquisitiva y vigilante, cada vez que alguien pasaba cerca el hombre le arrojaba cortas pero significativas palabras, palabras transformadoras, reflexivas y revolucionarias para su destinatario. Sin embargo, todos los transeúntes pasaban de largo, sin que alguno se percatara de la verdad que cambiaria una vida, que haría una mejor persona, o que evitara una catástrofe. Un poco tímido, pero atraído por el magnetismo de este personaje me acerque para tratar de encontrar la respuesta a una duda que todavía no se había formado en mi mente. Cuando estoy a sólo unos pasos, el hombre me mira con sus oscuros ojos y me ve, parece como si un cuchillo atravesara mi cuerpo en un minucioso estudio forense, entonces dijo: ¿por qué buscas el inicio de un circulo, acaso importa?, No entendí lo que me dijo, pero antes de abrir mi boca, el hombre se me adelanto y me dijo: mi nombre es Picasso como el pintor. Yo solo atine a decir ¿perdón?; si mi nombre es Picasso, ¿acaso no lo ibas a preguntar?, replico el hombre. Debo confesar que estaba anonadado, pero lo qué más me sorprendía era que sus ojos delataban lo poco inesperado del asunto para él, como si siempre hubiera esperado este momento. Mi nombre es… es un placer asevere espero podamos hablar pronto; el hombre soltó una sonrisa y me dijo vete tu camino es corto pero extenuante será mejor que se de prisa. Lo escuché y me marche, nos dimos un apretón de manos firme pero breve y me despedí. Así, con mis maletas me di prisa a buscar un nuevo hogar, un nuevo oficio, y tal vez una nueva vida.

domingo, 18 de febrero de 2007

De la Originalidad y la Novedad V

Ahora detengámonos en otra característica fundamental de estos espacios de socialización: el poder de agencia de los individuos. Otro lugar común es pensar que los individuos solamente tienen poder de agencia sobre sus circunstancias a través de la acción; así los sujetos como portadores de la individualidad sólo se pueden apropiar de tal, en cuanto se apropian de la acción. Sin embargo, una de las características desapercibidas por los discursos académicos es el poder de agencia de la de la no acción. Repasemos un poco a Derrida con Giddens, una característica fundamental del ser humano esta en su potencialidad, dada por la capacidad de lenguaje; es decir siempre que hallan dos sujetos siempre es posible construir comunidad, relación mediada siempre por la creación de lenguajes. Ahora detengámonos en la relación entre los sujetos sociales, y ya que dad la posibilidad infinita de establecer distintos tipos de relaciones sociales y de poder, dada esa capacidad indefinida de crear distinto tipos de discursos, las posibilidades de acción también se ven potencializadas y por lo tanto multiplicadas, razón por la cual la acción social es la protagonista de las estructuras. Ahora, dada esa complejidad a la hora de escoger rumbos de acción las instituciones sociales juegan un papel fundamental, ya que las reglas de juego siempre están en la dinámica de listar esas alternativas a unas cuantas legítimamente aceptadas como correctas. Ahora, descubramos la naturaleza subversiva de la no acción, como ya hemos dicho la permisividad de los espacios de socialización depende de su naturaleza restrictiva, en este sentido podemos asegurar que entre más coercitiva y menos espacio creativo tenga un individuo en unos de estos espacios, estos posibilitan la acción de los agentes sociales, moldeando inclusive su voluntad. Sin embargo si tenemos en cuenta aquellas instituciones o espacios sociales, restrictivos, coercitivos, prohibitivos, y obligantes, encontraremos con facilidad que el número de alternativas en el curso de acción un individuo queda reducido a dos: lo que la institución quiere obligar o no hacer nada. Esta sencilla formula le devuelve a los individuos todo el poder de agencia sobre las circunstancias de su vida cotidiana, en este sentido es que podemos afirmas que el poder de agencia de un individuo no depende de la acción social sino de la no acción.

sábado, 17 de febrero de 2007

La caída de un sueño desconocido

Cuando nuestro peor enemigo es alimentado desde adentro, cuando la imposibilidad de lo que se quiere se une al miedo y al dolor, cuando el objeto de nuestro deseo se rehúsa a nosotros mismos, y cuando la ayuda que esperamos nunca llega, abandonándonos a nuestra detestable realidad. Esto, sea lo que sea, esta dedicado a lo indedicable, a una flor cercana pero siempre lejos.

La caída de un sueño desconocido

Cápitulo I Era de Cambios

Hoy como en los últimos días despierto en mi modesto apartamento ubicado en el centro de la ciudad. Una ciudad que es familiar, pero como en cada uno de sus rincones hay siempre algo nuevo es siempre desconocida. Odio este sentimiento por la mañana y mucho más ahora, ese sentimiento fastidioso de tener que levantarse si una razón aparente, sin nada de verdadero valor que esperar, en una cascada impresionante de ideas que parece llover sobre mi pobre e inconsciente existencia; obligaciones, deseos, y cosas sin importancia me reciben cada día. Sin embargo, últimamente esa sensación de insatisfacción ante la vida, ante mi propia vida, parece apoderar toda mi atención.

Es curioso pero cuando vi por primera vez mi apartamento ubicado en el piso 22 llenó mis ojos de miles de imágenes con un futuro prometedor, de hecho pensé que en ese hermoso y viejo lugar había encontrado mi alma gemela, lo que es en verdad curioso es que de hecho la había encontrado. Ahora, mi mirada perdida y consumada sólo podía ver en este lugar, un viejo apartamento de un piso 22 sucio, desordenado, abandonado; tal vez por eso sólo podía encontrar algo de sosiego conmigo mismo durante las largas horas de soledad que compartía con aquel lugar.

Hasta hace poco mi trabajo había consumado mi vida, hasta el momento que ya no quedaba mucho que consumir. De hecho nunca entendí muy bien mi trabajo. Trabajaba en una importante empresa encargada en la importación y exportación de toda clase de bienes superfluos, era especialista en investigar toda clase de modas para después invertir en la compra de artículos que luego eran sobre valorados por sus compradores finales. Tenía una pequeña oficina en un lujoso edificio de la ciudad, mi oficio durante mucho tiempo había sido el buscar oficios, sin contrato ni un cargo fijo, me limitaba a hacer toda clase de trabajos, desde administrar y dirigir la empresa consiguiendo importantes contratos en tiempos de tranquilidad, hasta realizar toda clase de trabajos manuales como lavar platos, limpiar pisos o coser botones en temporadas de prosperidad.

Como cada vez tenía más trabajo, la oficina se volvía un lugar mucho más pequeño, hasta convertirse en un miserable de individualidad que no resistía la menor presencia sin que se trastornara. Cuando llego el tiempo donde olvidaba fácilmente mi oficio diario descubrí que había llegado el fin de mis obligaciones laborales, y debía volver al único lugar donde mi tranquilidad podía volver junto a mis ideas, el viejo apartamento del piso 22. sin embargo, esta decisión fue torpemente suspendida por el cariño que profesaba la empresa hacía el viejo, como solían llamar al dueño de la compañía, y mi obstinado voluntarismo que me hacía persistir en lo que ahora en este instante fue un error, contagiarme de ese espíritu empalagoso de la oficina, esperando atener alguna retribución personal.

Recuerdo el día en que finalmente había decidido renunciar ya mi importante y desapercibido cargo; era un viernes en el cual me habían encargado limpiar el último piso del edificio, después de asegurar el contrato con unos japoneses interesados en comprar miles de escarabajos que crecen en el estiércol nacional. Justo cuando terminaba de limpiar y ordenar el piso entro el señor García avisándome que requerían de mi permanencia en la sala de labores manuales después de la hora de salida, requerían que limpiara todas las armas de dotación de los guardias de todo rastro de pólvora, entre imágenes de muerte y destrucción, las armas y el detestable olor a la pólvora encontré en aquel lugar algo indeseable y despreciable. había visto la imagen de un joven que siempre solía ver los lunes reflejada en uno de los ventanales, entregando su vida a un propósito sin causa, veía una vida perdida en vagas promesas y en múltiples divagaciones; entonces, me sentí plenamente identificado, y decidí irme y no volver nunca jamás a aquel lugar.

viernes, 9 de febrero de 2007

El engaño

El Engaño

Caminando, agitado, agotado y confundido; la voz del dolor, de lo inevitable, y de la imposibilidad no cesaban una y otra vez en mi pensamiento. No podía soportar la idea de ser engañado, no de esta forma. Uno a uno mis pasos van tomando un compás acelerado y frenético, la fatal decisión ya ha sido tomada, no hay otra forma en la que mi golpeada y marchita dignidad pueda recuperarse un poco.

De la nada mil imágenes empiezan a bombardear el resto de mi razón, no puedo más. Entonces, me siento sobre el frió pavimento, y una a una, las lagrimas acarician mi rostro, mis manos, mi cuerpo, como reminiscencia de las caricias que quise recibir. De pronto esa voz vuelve a aparecer; incesante, irritante… convierte me tristeza en un dolor profundo, siento que atraviesa mi cuerpo desde mi pecho hasta la parte baja de mi abdomen, me incorporo sobre mi despreciado orgullo, y decido continuar a mi inevitable cita.

Ahora no puedo dejar de ver sus ojos, eso hermosos ojos. Debí advertirlo desde el principio, quise hacer las cosas bien, pero todo fue inevitable. Lastimosamente mi inocencia, estupidez, o simplemente mi deseo contenido permitieron que cayera en la trampa. ¡Oh dios¡ esos ojos, me transportan a tantos sueños. Sin embargo, cuando me detengo a pensar en las cosas que habían empezado a nacer en mí, en todas aquellas que me hacían creer una persona diferente, mejor; de la nada viene lo que había visto la noche anterior y ya sin fuerza alguna soy transportado como un ser sin cuerpo hacía su puerta.

Ahora cerca de su casa una luz parece venir hacía mi mente. No sé exactamente cómo, pero empiezan a destaparse voces, imágenes, sentimientos. Entonces, me empiezo a percatar del engaño con más claridad, y finalmente me doy cuenta de lo que, el hasta ahora ausente, sentido común me había ocultado, el engaño había sido tejido desde hace mucho tiempo por mi propio corazón, era la venganza de mi deseo contenido, como protesta a mis absurdas decisiones.

Mientras avanzo hacia la puerta la veo en la sala de su casa, parece que ella no se percata de mi presencia, permanece pensativa, y creo que nunca me había percatado en realidad de su belleza, no la de su carne, sino la de ella, la esa aura que parecía reposar sobre ella, capaz de hacerte llevar fácilmente a la demencia; parece estar especialmente feliz. En mi pensamiento no hay deseo alguno a parte de querer saber la razón de su felicidad. Entonces, me doy cuenta del final del engaño, de mi propia treta, esta cita fatal había sido reservada para mí misma, ahora el objeto de mi cariño, de mi pasión, de mi amor, era la única que podía salvarme.

Me detengo en su puerta, espero un momento, y decido acabar todo de una vez por todo, pero no podía ser en ese lugar, entonces decido contar hasta diez para irme de ese lugar. uno, abre por favor, dos, te necesito, tres, no sé nunca supe ni siquiera que pensabas de mi, cuatro, demuéstrame que puedes sentir todo lo que me ha pasado, cinco, que caso tiene ni siquiera sabes lo que en verdad siento por ti, seis, ahora creo que estaba enamorado de ti desde que te vi, siete, este dolor me esta consumiendo, ocho, por favor abre esa puerta, no me importa si es coincidencia tendría otra oportunidad, nueve, adiós diosa del reinote mi inframundo, diez…

viernes, 2 de febrero de 2007

de la originalidad y la novedad IV

Ahora detengámonos en tres características fundamentales de estos espacios de socialización, pueden ser profundizados en Giddens; el primero es que posee una naturaleza doble que nos ayuda a dar forma y contenido a la totalidad de nuestras acciones; esto significa que sólo cuando interiorizamos las reglas de juego de muchos de estos campos de acción, en hábitos cotidianos podemos simplificar nuestras decisiones y nuestras preocupaciones; vamos de nuevo con nuestro el zapatero, si tenemos en cuenta el rico campo del diseño, enredemos fácilmente que la posibilidad de innovación de nuestro amigo es infinita, no solo en cuanto a la forma como tal sino en materiales, accesorios, colores, etc. Por lo tanto las reglas de estilo de su época van a limitar esas posibilidades a unas cuantas, de las cuales unas son mas validas que otras, a la hora de que su labor se reconocida dentro del campo de la zapatería, así su labor es supremamente influenciada por su espacio de socialización. la segunda parte de esta naturaleza es la capacidad de los agentes individuales y colectivos para transformar, crear o sustituir las reglas de juego, los valores o los espacios mismos de interacción social; ahora, veamos ahora al conjunto de los zapateros, fácilmente nos percataremos que dentro de este gremio hay algunas personas con reputación y cuyas ideas son fácilmente aceptadas por todos los demás, Bourdeau ha llamado a este tipo de agentes dentro de cada campo como dominantes, así mismo cada nuevo jugador dentro de cada campo tratara de imponer estrategias para alcanzar un grado similar de reputación, entonces algunos de los nuevos jugadores propondrán ideas alternativas o incluso contrarias a las de los dominantes, Bourdeau los ha llamado los subversivos. Este juego se caracteriza por que las distintas estrategias entre distintos grupos con lleva a un proceso de conservatización de los discursos, ideas y valores de cada comunidad; este proceso no necesariamente es racional, funcional o progresivo, y no necesariamente hay dos grupos enfrentados en cada campo. Por el contrario, hay casos donde la hegemonía de un grupo es total en su campo, o donde dicha hegemonía es difusa. Entre mas se diferencien grupos dentro de cada campo, y la hegemonía es débil, la probabilidad de que un campo desaparezca o se divida es mayor, y viceversa; así podemos entender esta segunda parte, los agentes están constantemente transformando las estructuras bajo las cuales juegan.

continuara...